Análisis Super Mario Galaxy Wii

Escrito by Kid Tuesday 8 July, 2008
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Super Mario Galaxy (Wii)

Para bien o para mal, no hay duda que el personaje de Mario es un icono de los videojuegos con títulos que han marcado un estilo y una pauta a seguir y que, en ocasiones, han conducido el camino de esta industria. En una encuesta en los años 80, realizada en niños de EEUU, éstos reconocieron más veces al fontanero que al propio Mickey Mouse, lo que da una idea de la popularidad del personaje y de las barreras que ha ido derribando en sus más de 20 años de vida.

Tras el punto de inflexión que supuso Super Mario 64, aprovechando al máximo el entonces novato mundo en tres dimensiones, Shigeru Miyamoto vuelve a dar una vuelta de tuerca a este mundillo, ofreciendo una pieza de la que se es testigo en contadas ocasiones y que parecía imposible llegar a experimentar después de los ingentes títulos que han ido copando las estanterías.

Super Mario Galaxy es la culminación de un género que parecía hastiado, un juego que derrocha genialidad y locura por todos lados y que nos devuelve y juega una y otra vez con una magia que sólo está al alcance de unos pocos. Pone en evidencia a todos los desarrollos considerados innovadores aportando ingentes cantidades de ideas originales y llevándolas a cabo de una forma magistral, poniendo sobre la mesa argumentos de peso que hacen creer que se puede ir mucho más allá de lo visto hasta ahora únicamente con empeño por conseguirlo. Super Mario Galaxy reúne la historia de los videojuegos y abofetea lo establecido mientras se sustenta en ello, juega con él mismo y presenta situaciones desafiantes y muy, muy divertidas.

Super Mario Galaxy (Wii)

La espina dorsal del juego es la pauta que marcó Super Mario 64 y de hecho guarda muchas cosas en común con ese título, tanto en la forma de controlar a Mario como en la estructura del juego. Olvidaos de Super Mario Sunshine, jamás existió. No fue para nada un mal juego, pero visto retrospectivamente resultó un intermedio necesario para madurar las ideas y las propuestas de Galaxy, un producto para sastisfacer las ansias del público de un nuevo juego de Mario para GameCube y cumplir la dosis mínima de los cinco años. ¿Mario relegado a limpiar la porquería de una isla con un aparato que puede mantener conversaciones de metafísica pero que en cambio sólo sirve como pistolilla de agua? Mal vamos. Podría decirse que Sunshine era un juego forzado que consiguió lo que se propuso sin proponerse demasiado aunque, repetimos, no fue mal juego. Ahora por fin Mario ha renacido y ha vuelto a demostrar porqué sigue siendo el amo indiscutible de las plataformas. Este es el verdadero sucesor espiritual de Mario 64.

Mamma mia!

El argumento es prescindible y no resulta para nada esencial a la hora de valorar la aventura, está definitivamente más trabajado que en los anteriores títulos, algo que tampoco es que sea difícil. El secuestro de la princesa Peach a manos del malvado Bowser es la excusa para trasladar la acción al espacio, y presentar los escenarios que ahora son planetas. Pero claro, no podía ser todo tan sencillo y Super Mario Galaxy se aprovecha de esta idea al máximo.

Ya no existe ni arriba ni abajo, los tradicionales escenarios en tres dimensiones presentan ahora otro tipo de potencial y una nueva experiencia, y es que la primera vez que controlemos a Mario boca abajo y empecemos a vislumbrar las posibilidades que esto aporta no podremos evitar esbozar una sonrisa.

Saltar boca abajo y acometer a los enemigos al principio resulta confuso pero inmediatamente piensas porqué no se había hecho eso antes de esta misma forma. Seguimos adelante mientras la cámara automática se sitúa detrás de nosotros de forma más que correcta ofreciendo una clara vista de la acción, y vamos viendo como Mario corretea por el ovalado y pequeño cuerpo estelar. No hay final, no hay paredes ni barreras, tenemos la sensación de que podemos correr hasta el infinito sabiendo únicamente que el suelo no es aquello que está abajo, sino aquello en lo que en ese momento estamos asentados. Tendremos cuidado por dónde pisamos y estaremos constantemente pendientes de nuestras acciones hasta que consigamos la soltura que el juego consigue en nosotros y que se esconde dentro de su potencial.

Super Mario Galaxy (Wii)

Los planetas varían de tamaño y de gravedad, presentando uno mismo diferentes fuerzas gravitatorias y siendo algunos prácticamente anecdóticos, presentes para cumplir simplemente algún pequeño puzzle, pero igualmente geniales. Podemos estar caminando por el suelo y de repente salir volando atraídos por la gravedad del techo, lo que de repente cambia la concepción que debemos tomar del escenario y prepararnos para tratarlo como es debido.


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